El Espiritismo, como doctrina moral, sólo impone una cosa, la necesidad de hacer el bien y de no practicar el mal. Es una ciencia de observación que tiene consecuencias morales, y éstas son la confirmación y la prueba de los grandes principios de todas las religiones .
El Espiritismo tiene por base las verdades fundamentales de todas las religiones: Dios, el alma, la inmortalidad, las penas y las recompensas futuras , pero es independiente de todo culto particular. Su fin es probar la existencia del alma a los que la nieguen o dudan de ella; que sobrevive al cuerpo, y que sufre después de la muerte las consecuencias del bien o del mal que ha hecho durante la vida corporal, lo cual pertenece a todas las religiones.
Como creencia en los espíritus, pertenece a todas las religiones y forma parte de todos los pueblos, puesto que donde hay hombre hay almas o espíritus, y puesto que las manifestaciones han tenido lugar siempre, y su relato se encuentra en todas las religiones sin excepción.
Se puede ser pues, griego o romano, protestante, judío o musulmán, y creer en las manifestaciones de los espíritus, y por consiguiente, ser espiritista; la prueba está en que el Espiritismo tiene adeptos en todas las sectas.
Como moral, es esencialmente cristiano, porque la que enseña no es más que el desarrollo y la aplicación de la de Cristo, la más pura de todas y cuya superioridad no es negada por nadie; prueba evidente de que es la ley de Dios, y que la moral está a disposición de todo el mundo.
Siendo independiente el Espiritismo de toda forma de culto, no prescribiendo ninguno, y no ocupándose de dogmas particulares, no es una religión especial, porque no tiene sacerdotes ni templos.
A los que preguntan si hacen bien o mal en seguir tal o cual práctica, responde: Si creéis vuestra conciencia obligada a hacerlo, hacedlo: Dios tiene siempre en cuenta la intención. en una palabra, no se impone a nadie; no se dirige a los que, teniendo fe, están satisfechos con ella, sino a la numerosa categoría de los vacilantes e incrédulos.
La revista Istoé destacó recientemente el lanzamiento del libro Kardec, a Biografia (ed. Record), escrito por el periodista Marcel Souto Maior. “Kardec tuvo que ir más allá de la religión para crear toda una doctrina en tan sólo 13 años”, explica. El material ha sido elaborado para mostrar la “fuerza”
del movimiento que se originó en Francia, pero ha sido en Brasil donde
ha alcanzado el mayor número de seguidores, tal como informa Noticia Cristiana haciéndose eco del semanario brasileño.
Los orígenes del espiritismo contemporáneo
Aunque es una práctica pagana antigua, el pionero del espiritismo moderno fue el profesor Hippolyte Léon Denizard Rivail.
Miembro destacado de nueve sociedades científicas, escribió unos 20
libros sobre pedagogía en la Francia del siglo XIX. Pero su vida cambió
cuando comenzó su búsqueda del aspecto trascendente de la vida. Creyendo
que la revelación era hecha por un espíritu, cambió su nombre por el de
Allan Kardec.
Así, escribió El Libro de los Espíritus (1857), también fundó
la Sociedad Parisina de Estudios Espiritistas y pasó a escribir
diferentes libros sobre el tema y una publicación mensual. Él es
considerado hoy el “gran codificador de la doctrina”. Murió en 1869 y
fue víctima de un aneurisma cerebral. En esa época, su doctrina tuvo
oficialmente siete millones de seguidores. Desde entonces siguió
creciendo, a pesar de la fuerte oposición de la Iglesia Católica en
Europa. Sus libros fueron quemados en público. Medios y seguidores del
espiritismo fueron condenados por sus prácticas.
Souto Maior dijo: “Kardec era político. Después de la pelea, midió sus palabras con la Iglesia y sabía que esto iba a traerle publicidad”.
En la actualidad, la tumba de Kardec está en el cementerio de
Père-Lachaise en París, y allí hay más mensajes en portugués que en
francés. No es por casualidad.
El auge del espiritismo en Brasil
El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) ha señalado
que Brasil tiene 3,8 millones de personas que dicen ser espiritistas.
Sumado a éstos habría 30 millones de “simpatizantes”, tal como
defienden desde la Federación Espiritista Brasileña. Oficialmente, entre
los años 2000 y 2010 el número de seguidores del espiritismo creció un
65 % en Brasil. Según la Federación, sigue creciendo. Es un tema
recurrente en las novelas y programas de televisión brasileña.
Geraldo Campetti, vicepresidente de la Federación Espiritista
Brasileña, dispone lo siguiente: “Nuestra población acepta bien la idea
de la vida después de la muerte”. Para muchos estudiosos del tema, el
kardecismo es una creación brasileña porque les muestra 3 factores que
ayudaron a formar esta doctrina nacional: el sincretismo brasileño (en
particular, porque para los católicos la idea de hablar con los santos
muertos era común), la proximidad entre el espiritismo y el cristianismo
en la enseñanza de las buenas obras y, finalmente, la divulgación de
las enseñanzas a través de Chico Xavier.
La llegada del espiritismo a Brasil fue en 1860. El médico y político Bezerra de Menezes tradujo los libros de Kardec al portugués. Sin embargo, sólo 100 años más tarde causaría una “explosión la doctrina”,
en gran parte debido a los escritos de Chico Xavier, que murió en 2002,
dejando más de 450 libros publicados. Uno de ellos se llamaba
simplemente Brasil, Corazón del Mundo, Patria del Evangelio, que abordaba una interpretación del espíritu del Evangelio.
Marcel Souto Maior ha escrito su biografía, Las Vidas de Chico Xavier,
una obra que ha vendido más de un millón de copias. El éxito ha
producido también una versión cinematográfica que atrajo a 3,4 millones
de espectadores a los cines. Ahora, el autor de las dos obras dice que
lo mismo ocurrirá con la historia de Allan Kardec. “La película debería estar lista el próximo año”, dice.
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