El libro " Jung y el Tarot " nos da una visión interesante sobre la sanación a tráves del Tarot con la Carta de "El Diablo", la carta número 15 del Tarot del Angel Obscuro y el escritor G.C. Jung da fe de ello.. ¿ Es tan representante e importante el Demonio como nos han dicho ? Filosofia esoterica
La sanación a tráves del Tarot con la Carta de "El Diablo", la carta 15 del Tarot del Angel Obscuro.
Correspondencia astrológica: Pluton en su expresión del poder obscuro.
De todas las carta del Tarot, "el Diablo" es la de más dificil interpretación, como corresponde a su naturaleza, ya que presenta una cara distinta para cada persona. El Diablo se corresponde con el lado obscuro de muchas cartas del Tarot: frente al Mago (i). es el mago que ejecuta la magia negra, tambien de la Suma Sacerdotisa (II). es el principio contrario.
La autora Sallie Nichols del libro " Jung y el Tarot " nos explica que "El Diablo" es una figura arquetipìca cuya estirpe se remonta, directa o indirectamente, a la antigúedad, donde solia representarse como una bestia demoníaca más podrosa y menos humana que la imagen que nos ofrece el Tarot.
El hecho de que la imagen del Diablo haya ido humanizandose con el correr de los siglos representa simbólicamente que hoy en día estamos en mejores condiciones para considerarla como un aspecto obscuro de nosotros mimos, que como un Dios sobrenatural o como un demonio infernal.
Quizás también signifique queya nos encontramos en condiciones de enfrentarnos a nuestro lado más oculto y satánico. Pero aunque su apariencia sea humana- e incluso hermosa el Diablo sigue sin haberse despojado todavía de sus enormes alas de murciélago.
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Para la Filosofia esoterica: El Diablo es la carta 15 del Tarot . Ha llegado el momento de enfrentarse a esta carta El Diablo.
Dado que es una figura arquetipìca, le corresponde estar en el cielo, la fila superior de nuestro mapa; pero cayó..¿recuerda? Según dice, renunció a su empleo y dimitió del cielo. Dijo merecer mejor oportunidad, sentía que merecía un mejor trato y más autoridad.
Paradójicamnete, a medida que la vida consciente del hombre se vuelve más "civilizada" , su naturaleza animal pagana se declara en guerra, haciéndose cada vez más salvaje. A cerca de ello, dice Gustav Calr Jung:
" La fuerzas instintivas condenadas en el hombre civilizado son mucho más destruictivas y por lo tanto más peligrosas que los instintos del hombre primitiv, quien en un modesto grado vive constantemente los institntos negativos. En consecuencia, ninguna gerra del pasado histórico puede competir con una guerra entre las naciones civilizadas en su colosal escalada de horrores".
El escritor D. Gustav Calr Jung continúa diciendo que la clásica reproducción del Diablo como mitad hombre y mitad bestia "describe exatamente el aspecto grotesco y siniestro de nuestro inconsciente, con el que nunca hemos llegado a un contacto real, y qie en consecuencia, permanece en su estado original y salvaje".
Se dice que el único pecado, es la restricción, las frases: no sé, no puedo, no llego, no soy capaz.
Este es el diablo de la carta 15, aquél que nos impide ser felices, porque no nos deja expresarnos plenamente, aquél que por razones absurdas nos hace bailar como corderos y nos obliga a arrodillarnos para alimentarnos de hierbas y migajas.
El Diablo expone los miedos, inseguridades y angustias, lo "que dirán" y el deseo que el universo sea como pensamos. El mundo nos parece cruel, violento, irracional, pero ignoramos las causas que generan cada hecho y no sabemos que esta tierra es una escuela para almas muy jovenes donde el mal que tanto nos asusa no es sino la ignorancia que poco a poco en paciente tarea y experimentando todo tipo de situaciones iremos transformando en conocimiento del bien.
La tierra, es una escuela de párvulos donde los niños se roban la comida unos a otros, y se pelean por juguetes. El sabio es consciente de que a los niños no se les puede exigir más y que este diablo que apresa la mente inconsciente y subconsciente en la pantalla de las apariencias desaparecerá un dia cuando el crecimineto espiritual transforme a los niños de hoy en los hombres de mañana.
Cuando la luz se enciende, las tinieblas se extinguen y cuando la sabiduria se desarrolla el diablo se desvanece.
Parece que hablar del demonio es cosa del pasado. Suena a novela medieval, con brujos, calderos, pócimas y cuevas oscuras. Sin embargo, vemos en el mundo claramente la acción del demonio que se refleja en cosas terriblemente malas, espirituales algunas y muchas otras físicas.
Tal vez uno de los mayores triunfos del diablo y/o demonio ha sido hacer creer a muchos hombres que no existe: de esta manera le dejan el camino libre para su acción al no estar atentos para detenerlo. El Catecismo de la Iglesia Católica, hablando del pecado original nos recuerda que detrás de la elección desobediente de nuestros primeros padres se halla la serpiente, una voz seductora, opuesta a Dios que, por envidia, los hace caer en la muerte. La Escritura y la Tradición de la Iglesia ven simbolizado en la serpiente a un ángel caído, llamado Satán o diablo. La Iglesia enseña que primero fue un ángel bueno, creado por Dios con una naturaleza buena, pero que se hizo malo por la elección libre de rechazar radical e irrevocablemente a Dios y su Reino.Su pecado no se puede perdonar, ya que al ser un ser espiritual, sus decisiones son irrevocables. "No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte". [San Juan Damasceno]
Encontramos un reflejo de esta rebelión en las palabras del tentador a nuestros primeros padres: "Seréis como dioses" (Gn 3,5). El diablo es "pecador desde el principio" (I Jn 3,8), "padre de la mentira". (Jn 8,44)
La Escritura atestigua la influencia nefasta de aquél a quien Jesús llama "homicida desde el principio" (Jn 8,44) y que incluso intentó apartarlo de la misión recibida del Padre. "El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo" (1 Jn 3,8). La más grave en consecuencias de estas obras ha sido la seducción mentirosa que ha inducido al hombre a desobedecer a Dios. El demonio ronda por todo el mundo como un animal herido, tratando de usar todo su poder angelical que recibió de Dios cuando todavía no se había alejado de Él para sembrar la mentira. Es hábil e inteligente, pues conoce bien a los hombres. Sabe atraerles hacia el mal, pues es la única satisfacción que encuentra en la eterna derrota de su lucha contra Dios. Ese es el demonio. Satanás. El padre de la mentira. El tentador.
Sin embargo, el poder de Satán no es infinito. No es más que una criatura, poderosa por el hecho de ser espíritu puro, pero sólo criatura: puede tentarnos, invitarnos, seducirnos, pero no puede obligarnos a actuar de determinada manera. Su poder no es comparable con el poder infinito de Dios. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio, pero "nosotros sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman". (Rm 8,28) Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su Reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños –de naturaleza espiritual e indirectamente incluso de naturaleza física– en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo.
La importancia que adquiere el Demonio en el futuro de las personas es mayor de lo que la mayoria puede imaginar. Es frecuente pensar en ello sin darle mucha importancia o, peor aún, sin tener conocimientos sobre el tema. También hemos leido que su presencia no es fiable, incluso para personas que se denominan estudiosos de la Biblia.



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