Los Compañeros del alma y contratos del alma, son conceptos contemporáneos de espiritualidad y de la Filosofia de la Nueva Era . La Misión de tu alma.
Tener un compañero del alma no es necesariamente algo raro, pero sólo unos pocos tenemos la comprensión o las herramientas necesarias para reconocer si una persona importante en nuestra vida es un compañero de alma.
Hay que evolucionar espiritualmente para ser consciente de que el amor es el tejido básico de nuestra vida. Los comapñeros del alma tienden a encontrarse durante la busqueda de sus respectivas misiones. Crearnos un compañero del alma podría considerarse como una recompensa espiritual que nos damos tras varios contratos del alma.
La integración del alma y la personalidad: la alineación y combinaci´n del alma con la personalidad, a menudo divergentes, para realizar la misión de nuestra alma.
El "karma" : Ley enegética , universal y fisica descrita por el axioma: " Se cosecha lo que se siembre". El karma pasa de una vida a otra y no está completo hasta que equilibramos nuestras acciones previas por medio de la conciencia, el compromiso y nuevas acciones.
Desde el momento en que te encuentras con esa persona, sientes como si la conocieras de antes. Hay una conexión instantánea, casi como atraídos por una fuerza invisible. Es embriagador, adictivo y lo consume todo. Te preguntas: ¿Es mi alma gemela? ¿Mi amor verdadero? ¿Mi media naranja?
Entonces, de repente, la dinámica empieza a cambiar. Todo lo que sube tiene que bajar y la magia inicial empieza a desvanecerse. Las discusiones aumentan. Se suceden las reconciliaciones, pero no hay avance. El patrón se repite en un ciclo interminable que nos deja exhaustas y con el corazón roto.
Este tipo de romance es lo que mucha gente del mundo New Age y metafísico denomina una relación kármica. Suele caracterizarse por una atracción inicial tan fuerte que parece predestinada, pero que acaba volviéndose difícil, voluble o, como mínimo, muy confusa.
Aunque el término relación kármica no se utiliza estrictamente en psicoterapia –ni en ninguna religión–, tiene antiguas raíces espirituales. Como habrás adivinado, el término deriva del concepto de karma que incorporan ciertas religiones orientales como el budismo y el hinduismo.
En pocas palabras, según estas fes, el karma es la creencia de que nuestras acciones y comportamientos tienen consecuencias, y que estas tendrán un efecto sobre nuestra vida presente, pero también sobre las siguientes. Por lo tanto, muchos creen que una relación kármica sería la manifestación de asuntos pendientes de una vida pasada: dos almas que se reencuentran para zanjar lo que habían dejado a medias. Otros creen que una relación kármica consiste simplemente en recoger lo que hemos sembrado. “Por cada acción, atraemos una reacción compatible, ya sea positiva o negativa”,
Dicho esto, no existe una definición precisa de relación kármica: el término se ha popularizado en las últimas décadas y no puede atribuirse a una única fuente. No todos los usuarios del término le atribuyen el mismo significado exacto ni suscriben que una relación kármica tenga que ser necesariamente “mala”. De hecho, muchos expertos afirman que todas las relaciones que mantenemos podrían considerarse kármicas: "Nadie entra en nuestra vida por casualidad". "Atraemos a nuestro campo energético a personas con frecuencias compatibles y complementarias. Las relaciones kármicas son el resultado de la ley de la atracción, y cada relación tiene elementos kármicos a distintos niveles".
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