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¿Cual es el significado de Gueburah o Gueburá siendo el elemento dinámico de la vida en el "Arbol de la vida" ? Es el rigor, lo restrictivo, el factor receptivo inherente a lo femenino., son los conceptos básicos de las transmigraciones : Gilgulim y el concepto de la La Masora .Constituyendo ambas el cuerpo de la tradicción de la Cábala. Trata sobre todo lo relacionado con la parte material de la Tora. Conceptos de Cabala & Astrologia .


 Guevura o Gueburá en el Arbol de la vida es el rigor, lo restrictivo, el factor receptivo inherente a lo femenino. Es un Sephira muy dinámico y su energía que desborda en el mundo de la forma y lo dinamiza tiene estrecha analogía con el desbordante fuerza de Kether, que es la base de toda manifestación


Gueburah o Gueburá es el elemento dinámico de la vida en el "Arbol de la vida"  que conduce a través de los obstaculos y sobre éstos. El carácter que carece de aspectos marcianos jamás se afianza en la vida. Debemos aprender a amar y a confiar tanto en el guerrero con cota de malla y espada como en el Amor Divino que nos da la copa de agua fresca y nos dice "Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados".

Gueburah es el mejor amigo que podemos tener si somos honestos.

El Arbol de la vida de la kabaláh es un esquema gráfico que nos facilita entender el mecanismo de la Creación a nivel cósmico y el funcionamiento de nuestra energía psíquica y vital a nivel micrcósmico.

Pero es más que un esquema gráfico. En realidad es un modelo matemático  que explica el comportamineto de las Energias Superioes en su descenso desde las dimensiones más altas hasta la habitual tercera dimensión, en la que todos los seres encarnados estamos insertados.

  Gueburá, el Quinto sephira,  tiene mala publicidad, lo cual no es de estrañar, por ende por mas que nos guste lo expansivo y lo ilimitado, lo cierto es que sin algo que le ponga una frontera, cualquier energía, sea ésta en un sentido cósmico o en el más prosaico de los actos humanos, se vuelve completamente inutilizable o insostenible en un corto lapso de tiempo.

 

 Gueburah ocupa la posición central en la Columna de la Severidad; por lo tanto, representa el aspecto catabólico, o demoledor, de la fuerza. Recuérdese que catabolismo es el aspecto del metabolismo, o del proceso biológico , que se ocupa de la liberación de la fuerza en la actividad.

 

 


 

¿Qué es Guevurá?

Guevurá es una de las diez sefirot que componen el

Árbol de la Vida en la Cábala, y ocupa un lugar fundamental en la columna izquierda del esquema sagrado, asociada al rigor, la disciplina, la justicia y el límite. En hebreo, guevurá  está relacionada con gibor, que significa valiente o fuerte. Sin embargo, su fuerza no radica en el poder físico o en la violencia, sino en la capacidad de contener, discernir y delimitar.

Una fuerza interior que estructura

En la cosmovisión cabalística, Guevurá es la fuerza que estructura el universo. Si la sefirá opuesta —Jésed, en la columna derecha— representa la energía expansiva del amor incondicional, Guevurá introduce el necesario contrapeso que establece los límites donde esa energía puede canalizarse sin desbordarse.

Lo explica de esta forma: “Guevurá tiene que estar al servicio de algo. No es represión; es discernimiento.”

Este discernimiento no es frío ni mecánico. Es una expresión de inteligencia espiritual. Guevurá nos enseña que el amor sin forma se vuelve caos, y la voluntad sin dirección, pérdida. Por eso, cada vez que decimos “no”, cada vez que ponemos un límite, no estamos cerrando posibilidades: estamos seleccionando con sabiduría lo que sí queremos nutrir. Saber poner límites es, en definitiva, reconocer qué alimenta y qué desvía nuestro camino espiritual.

El límite como ley existencial.En el universo cabalístico, el límite no es una excepción, sino una ley fundamental. El alma desciende a este plano para experimentar la materia, y esa experiencia está siempre mediada por dos dimensiones ineludibles: tiempo y espacio.

Lo expresa de manera categórica: “Tenemos un tiempo determinado y un espacio determinado. Y en ese marco, debemos cumplir con el sentido de nuestra vida.”

Estas coordenadas —lejos de ser obstáculos— funcionan como condiciones de posibilidad para que el alma se manifieste. Sin la restricción del tiempo, no habría evolución. Sin la estructura del espacio, no habría encuentro con lo otro.

Guevurá es, por tanto, una expresión directa de la Ley del Mundo, aquello que delimita para permitir. Como las orillas de un río, que contienen el agua para que fluya, así Guevurá delimita la energía para que no se derrame sin dirección.

Saber decir “no”. Decir “no” es uno de los actos más espirituales y poderosos que puede realizar un ser humano. No se trata de negarse al mundo, sino de afirmarse en su propio centro.

Lo explica con precisión: “Guevurá es saber decir que no. No desde el rechazo, sino desde la conciencia de lo que es y no es parte del propósito del alma.”

Decir “no” no siempre es cómodo. A menudo implica frustrar expectativas ajenas, poner límites a lo emocional, asumir responsabilidades internas. Pero en ese “no” hay una semilla de libertad.

La negación que proviene de Guevurá no es renuncia; es dirección. Cada vez que se dice “no” a lo que distrae, se dice “sí” a lo que construye. Por eso, cada “no” auténtico es un acto de fidelidad espiritual. l ego y la ilusión del “puedo todo” .Vivimos en una época marcada por una retórica de empoderamiento mal entendida. Frases como “puedes con todo” o “no hay límites para tus sueños” se han vuelto mantras modernos.

La Cábala, sin embargo, ofrece una corrección crucial: “Usted no lo puede todo. Usted puede todo dentro del sentido de su vida.”

Esta frase de Mario Sabán no es una limitación, sino una liberación. El alma no vino a hacer todo, vino a hacer lo suyo. El problema es que el ego —en su necesidad de reconocimiento— quiere abarcar, conquistar, multiplicarse. Pero la verdadera fuerza está en enfocarse.

Cuando se comprende que no todo lo posible es necesario, se da un paso esencial hacia la madurez espiritual. Guevurá, entonces, no es el fin del poder, sino su redención.

La trampa del sí compulsivo

El “sí” sin reflexión es una forma de autoabandono. La compulsión por complacer, por estar presente en todas partes, por no perder oportunidades, genera una vida cargada de compromisos vacíos.

“Mucha gente dice sí a todo, y a los tres meses se tiene que arrepentir.”

Este tipo de actitud, que parece generosa, en realidad es deshonesta. Decir “sí” sin convicción desgasta vínculos, diluye la energía y rompe el pacto con uno mismo.

Guevurá enseña que cada “sí” es un contrato espiritual. Aceptar implica entrega, implica dar algo de uno. Por eso, solo debe hacerse cuando hay una conexión auténtica. Aprender a decir “no” a tiempo es un acto de respeto —por el otro y por el alma.

La sobreexposición a la luz. Uno de los aspectos más sutiles del trabajo espiritual es el exceso de lo divino. Paradójico, sí, pero cierto.

Es necesario confesar con honestidad: “No puedo estar 24 horas estudiando Cábala. Tengo que ponerme un límite.”

Este reconocimiento es esencial. La búsqueda de la luz también necesita medida, porque sin cuerpo que la contenga, se vuelve destructiva. El alma anhela el infinito, pero está encarnada en la finitud. Pretender lo absoluto sin estructura es intentar beber del océano con las manos vacías.

Guevurá, entonces, aparece como el equilibrio entre luz y contención. No reprime el deseo de ascenso espiritual, pero le da forma. Canaliza el fuego sin apagarlo. Y eso, quizás, sea lo más difícil y lo más elevado. El arte de desocupar el tiempo .En una cultura que valora la productividad constante, “no hacer nada” es visto casi como un crimen. Pero desde la perspectiva cabalística, tener tiempo disponible no es pérdida: es espacio para el alma.

“Desocupar tiempo no es perder el tiempo. Es liberar espacio para recalcular el sentido de la vida.”

El tiempo desocupado es tierra fértil. En ese vacío pueden emerger las verdaderas intuiciones. Guevurá no es solo decir “no” a lo innecesario, sino también resguardar lo esencial, incluso si eso parece improductivo.

Dedicar una hora al día a no responder mensajes, no revisar redes, no correr —sino simplemente estar— es un acto revolucionario. Y profundamente espiritual. Los límites en la era digital . La invasión de lo inmediato es una de las epidemias silenciosas del siglo XXI. Vivimos hiperinformados e hiperdemandados. Las redes, el correo, los mensajes, están siempre ahí, reclamando atención.

“Hoy más que nunca necesitamos apagar el móvil. Cerrar la puerta y dedicarnos a una sola cosa.”

El alma necesita profundidad, y la profundidad requiere silencio. Pero el silencio solo puede emerger cuando se delimitan las interferencias.

Guevurá es, en este contexto, una disciplina de higiene psíquica. Poner horarios, bloquear espacios, suspender notificaciones, no es desconectarse: es reconectarse con uno mismo.El alma y su deseo infinito . La parte más espiritual del ser humano desea la totalidad. El alma quiere leer todos los libros, escuchar todas las clases, abrazar todas las luces.

“El alma desea la luz de manera infinita. Pero estamos en un cuerpo con tiempo finito.”

Aquí se produce una tensión sagrada. El alma anhela lo que el cuerpo no puede sostener. Y es ahí donde Guevurá actúa como sabiduría.

Poner límites al alma no es sofocar su luz, es proteger su encarnación. Es recordarle que está aquí, en esta vida, con este cuerpo, en este instante.

Aceptar la finitud no es resignación. Es permitir que lo infinito tenga forma.

El límite y la introspección .Nada es más desafiante que mirarse sin escapatoria. Y sin embargo, es allí donde reside el verdadero poder del alma.

“Muchas personas se llenan de compromisos sociales para evitar el encuentro con su dolor.”

El activismo social muchas veces encubre un vacío interior. La incapacidad de estar a solas con uno mismo revela un alma que aún no ha aprendido a sostener su sombra.

Guevurá propone cerrar puertas externas para abrir ventanas internas. El límite no solo evita la distracción, también genera un campo de contención donde puede emerger la verdad más profunda.

La introspección, lejos de ser un lujo, es una necesidad espiritual. Y para lograrla, hay que aprender a estar con uno mismo —sin excusas. El límite como canal creativo .Crear no es solo inspiración. Es también estructura. Sin forma, la energía creativa se disuelve. Por eso, el límite no es el enemigo de la creación, sino su arquitecto.

“Ese trabajo interno puede revelarse luego en un libro, una pintura, una canción.”

Guevurá nos enseña que la expresión verdadera nace de la contención amorosa. El dolor sin forma grita. El dolor que encuentra forma canta.

En este sentido, la introspección no es un fin en sí mismo. Es una matriz. Y el arte, la palabra, el acto creativo, son las formas de alumbrar desde adentro hacia el mundo. El ego del ocupado. Estar ocupado ha adquirido un prestigio casi religioso. Si alguien está desbordado de tareas, se asume que tiene valor. Pero esa ecuación es falsa.

“Si estoy totalmente ocupado, estoy haciendo algo mal. No me estoy desocupando para mí.”

El ego moderno se alimenta de la ocupación. Pero la ocupación constante es una forma de evasión. De sí mismo. De los otros. De lo esencial.

Guevurá nos recuerda que no se mide el valor de la vida por lo llena que esté la agenda, sino por la presencia real en cada acto. Estar muy ocupado puede ser señal de caos, no de éxito. Guevurá y el instinto de supervivencia.En un nivel más profundo, Guevurá también se relaciona con la protección del ser frente a la amenaza. No solo pone límites por organización espiritual, también los pone por supervivencia emocional.

Cuando algo nos daña, el límite se vuelve una muralla sagrada. Saber retirarse, saber cortar, saber decir “esto no es para mí”, es también un acto de amor propio.

“Guevurá es el escudo que permite sostener la integridad del alma en medio del caos.”

Sin esta función, la espiritualidad sería vulnerabilidad crónica. Con ella, se transforma en conciencia alerta. Guevurá como filtro de realidad.El ser humano no puede percibirlo todo. Y no debería. Nuestros sentidos están limitados, y eso es lo que nos permite interpretar.

“Nuestros sentidos están limitados para poder percibir la realidad.”

Guevurá actúa como un filtro. No todo lo que entra es útil. No todo lo que se dice es necesario. No todo lo que se ofrece es adecuado. Poner filtro no es censura, es sabiduría perceptiva.

Del mismo modo que el ojo humano solo capta un espectro reducido de luz, el alma también necesita elegir qué ver, qué escuchar, qué absorber. Guevurá y la experiencia existencial.Sin límite, no hay forma. Sin forma, no hay experiencia. Sin experiencia, no hay transformación. Guevurá no es un aspecto opcional del alma. Es la condición de posibilidad para que el alma se exprese en esta vida.

“Guevurá es el factor esencial para la percepción de la realidad.”

Esto implica que toda vivencia verdadera nace en el marco del límite. Desde el cuerpo que nos contiene hasta el tiempo que nos atraviesa, todo en esta dimensión está delimitado.

Y, sin embargo, dentro de esos límites, puede revelarse lo más alto, lo más bello, lo más luminoso. Porque la luz sin forma se dispersa. Pero la luz con límite… se convierte en creación.

 "Muchos son los mundos por los que giran, y cada giro es maravilloso de numeros y ocultos modos, pero los seres humanos no lo saben o no perciben tales cosas". Asi habla el Zohar (III 99b) acerca de la transmigración.

Por lo general hay tres generaciones de personas viviendo al mismo tiempo en la tierra. Hijos, padres y abuelos son los roles que la grn mayoria de los seres humanos atraviesan durante el curso de una sola vida. Los ritmos de la naturaleza son tales, que una nueva generación nace cuando los abuelos ya han pasado la flore de la vida y están comenzando a envejecer; e tal manera que el infnte esta criado en presencia de todas las edades de la humanidad.

Así como un alma encarna cuando nace, de igual manera, al morir desencarna.

En términos kabbalisticos esto quiere decir que el cuerpo asiyyático deja de existir  como un organismo y se disuelve de nuevo a su Fuerza y Forma elementales, mientras que la conciencia de la columna de en medio se retira hacia arriba a Yezirah

 Casi todas las  tradicciones esotéricas - sin ser la Kabbala un a excepción - concuerdan en que un ser humano está lejos de la muerte cuando muere físicamente. Todos los relatos del estado "post morten" reportan que después de la muerte del cuerpo, la imagen psicológica de la persona se queda cerca del cuerpo   por un corto periodo  mientras se acostumbra a la idea de la muerte

Lo que es más, un proceso comienza en el cual la persona que ha muerto revisa su vida entera  

 


La Masora : Constituye  el cuerpo de la tradicción de la Cábala. Trata sobre todo lo relacionado con la parte material de la Tora. 

La Masora contiene dos puntos principales:

1) Enseña sobre la forma de leer los pasajes dudosos con ayuda de los puntos y las vocales, como también a ensamblar y pronunciar las frases y palabras usando de los acentos.

2) Considera las consonantes como la parte externa y material de la Biblia, y proporciona un registro de los jeroglificos expresados mediante el estilo peculiar de la Tora, en el cual versa sobre la división de los libros, capitulos y versículos, la forma de las letras.. etc...pero sin legar a explicar el significado de tales jeroglificos.

Los ocultistas que se han dedicado especialmente al estudio de la Cábala consideran a la Masora como un conjunto de fórmulas del todo esotéricas que tiene por finalidad ocultar, dentro de la lengua hebrera, todo lo relativo al secreto signficado de la Tora.

A menudo, la Masora se divide en grande y pequeña.


 

 


 

 

 


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